Investigación de APP incluida en la Guía de Actuación en caso de Violencia Doméstica del Ministerio Público Fiscal

Una investigación de APP, que refleja que el 56% de los homicidios de mujeres cometidos entre 1997 y 2012 se cometieron con un arma de fuego, fue incluida en la Guía de Actuación en caso de Violencia Doméstica del Ministerio Púbico Fiscal (MPF).
La Guía de actuación fue desarrollada por la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM) y la Dirección General de Políticas de Género (DGPG) con la colaboración de fiscales del fuero nacional y de la Dirección General de Acompañamiento, Orientación y Protección a las Víctimas (DOVIC) entre otras agencias vinculadas con la temática, con el objetivo fortalecer la intervención de representantes del MPF en casos de violencia doméstica contra las mujeres. “A la vez, constituye un instrumento de política criminal orientado a adecuar la actuación del organismo a los estándares internacionales de derechos humanos en la persecución y sanción de la violencia de género y la protección de las víctimas.”
En el marco de las medidas de asistencia y protección a la víctima, aquellas preventivas urgentes, considera aquellas sobre armas de fuego.  “La prohibición de compra y tenencia de armas, y el secuestro de las que estuvieren en posesión del agresor, son medidas de protección indispensables. La presencia de armas en contextos de violencia doméstica constituye un factor de altísimo riesgo (…). Además, el agresor puede utilizar un arma de fuego para intimidar a la mujer, agravando la violencia psicológica ejercida sobre ella.”
El concepto de género fue tomando relevancia e incorporándose en ámbitos como el desarme y el control de armas.

Cómo vinculamos estos conceptos a las armas y a la violencia armada. De acuerdo a un interesante análisis que realiza Reaching Critical Will es importante observar cómo las personas ven a las armas, a la guerra y al militarismo. Así, existe una fuerte correlación entre la portación de armas y las concepciones sobre masculinidad.  De hecho, la “cultura de las armas” está asociada a las normas culturales de la masculinidad, considerando a los hombres como protectores y como guerreros.

Violencia de género y el comercio de armas

Este año entró en vigor el tratado de comercio de armas, primer instrumento vinculante entre los estados que controlará y regulará el comercio de armas conforme al respeto a los derechos humanos. Es importante destacar en este día que el Tratado de Comercio de armas incluye disposiciones sobre género, mujeres y niños, sobre todo en lo que respecta a la evaluación de riesgos.

Así, el objetivo principal de la instalación de estas cláusulas en el TCA es que se eviten muertes violentas causadas por armas de fuego en destinos donde hubo casos sistemáticas de este tipo de violaciones y hechos violentos con armas hacia mujeres.

Las transferencias irresponsables de armas, municiones, armamento y equipo relacionado través de las fronteras originan actos de violencia de género perpetrados ya sea por actores estatales como no estatales. Así, en las recientes negociaciones del Tratado sobre el Comercio de Armas (TCA), organizaciones de la sociedad civil y los gobiernos afines trabajaron juntos para asegurar que el tratado incluyera una disposición jurídicamente vinculante sobre la prevención de la violencia armada por motivos de género.

Artículo 7 del TCA adoptado por la Asamblea General el 02 de abril 2013 obliga a la exportación de los Estados Partes, como parte del proceso de evaluación de las exportaciones, a tener en cuenta el riesgo de las armas, municiones, piezas o componentes que se utilicen para cometer o facilitar actos de violencia de género. No se permitirá a los Estados autorizar la cesión, cuando exista un riesgo de violencia de género cuando constituye una de las consecuencias negativas del artículo 7 (1) -es decir, cuando se trate de una violación del derecho internacional humanitario o del derecho internacional de los derechos humanos, cuando se socava la paz y la seguridad, o cuando forma parte de la delincuencia organizada transnacional. Este criterio vinculante también exige a los Estados actuar con la debida diligencia para asegurarse de que la transferencia de armas no se desviaría a los actores no estatales, como escuadrones de la muerte, milicias o pandillas que cometan actos de violencia de género.

Las mujeres y el desarme

Pero las inclusiones del concepto de género no solamente se vieron reflejadas en el ATT, otros acuerdos de desarme y control de armas también contribuyeron al reconocimiento del rol de la mujer y también de los niños. Uno de ellos fue el documento final de la Conferencia de Revisión del UNPOA  (2012), que resalta el impacto negativo del tráfico ilícito en las mujeres y la necesidad de que las mujeres sean incorporadas en los esfuerzos para combatirlo.

Asimismo, la Resolución  del Consejo de Seguridad  sobre armas pequeñas 2117  (2013) reconoce, por primera vez,  la relación entre las armas pequeñas, la igualdad de género y los derechos humanos.

Por otra parte, la posesión, el uso y el comercio de armas afectan a hombres y mujeres de diferentes maneras. “Las mujeres rara vez fabrican, venden, compran o utilizan armas, sin embargo, están desproporcionadamente afectadas por el comercio de armas y, en particular, por la proliferación y uso indebido de armas pequeñas y armas ligeras. Mientras que los hombres son la mayoría de los muertos por las armas pequeñas, las mujeres sufren de formas más invisibles. Es cierto que existen altas tasas de muerte por armas de fuego en hombres, pero estos son los más visibles. Lo que es más difícil de medir en las estadísticas es cuando las armas no se usan para matar, sino para ejercer el poder; cuando se utilizan armas de fuego a puerta cerrada para subyugar a miembros de la familia; cuando se utilizan armas de fuego para amenazar a las adolescentes a la violencia sexual, lo que obligó a familias enteras a huir. (Rebecca Gerome, ATT Monitor de 5.8, 2012, p. 3).

Finalmente, cabe destacar la gran participación de las mujeres como agentes de cambio político social y económico en estos aspectos, no solo desde la presión que se  ejerce para incluir criterios de género en los tratados de control de armas o de regulación de comercio de armas como fue en el ATT sino también esta participación se ve reflejada en otros aspectos tales como la inclusión de femicidio como agravante deun hecho violento en las disposiciones normativas. Ello da cuenta de que estamos en una tendencia progresiva hacia la mayor igualdad y equidad que balancee los a veces las desproporcionadas concepciones de poder y su implicancia en las mujeres como víctimas. — Fuente: Reaching Critical Will